DISEÑO, EDUCACIÓN Y SOSTENIBILIDAD.
DI. Silvio Gadler.
Profesor UNLP y UNMdP.
(profesor invitado para las Jornadas de Diseño y Sostenibilidad, va a dar talleres y charlas)
En nuestra región donde la preocupación del conjunto de participantes en el proceso de Diseño, es decir todos los que poseen algún tipo de acción definitoria respecto de los emergentes, hemos ido descuidando un punto fundamental. La ética.
Hemos dejado que sea el mercado el que decida qué tipos de mercancías prefiere y esto, sin proponer ningún tipo de encuadre cognitivo que lo prepare. Es equiparable a proponerle a un niño qué tipo de alimento quiere de todos los que están disponibles en un supermercado. Con seguridad que serán en su mayoría, aquellos que proporcionen placer instantáneo aunque luego puedan causar algunos daños.
Hemos replicado esta situación, ya sea por adhesión explícita o implícita, dejando que sea el “mercado” quien decida lo mejor para “comprar”.
Luego, la relación precio – calidad ha guiado esta selección.
Claro que el precio y la calidad dependen de lo que se pueda comprar. En nuestro país, Argentina, durante muchos años no hubo otra elección que el precio. La gente compraba lo que podía pagar y dentro de este parámetro, lo que consiguiera de calidad.
En la actualidad y luego de una etapa en la cual la producción nacional se retrajo casi hasta su desaparición, estamos en presencia de un resurgimiento de la industria.
Esto trae aparejado que el dinero que vuelve a fluir por el sistema circulatorio del consumidor, genera ansias de negocios en todos los órdenes.
Encontramos crecimiento indiscriminado de edificios en zonas urbanas donde antes había viviendas unifamiliares, autos que circulan por todas partes, productos de muy variada condición y podríamos seguir incluyendo diversos factores, pero con estos solos ya es suficiente.
Estamos generando un ambiente no sostenible. Infraestructura que no resiste para tanto crecimiento. Ciudades que colapsan allí donde deben ser mejores, en el procesamiento de sus desperdicios, en el uso de su energía. Productos que no aseguran una recuperación de material ni un uso adecuado de los recursos.
Es evidente que para solucionar el problema hace falta la concurrencia de todos los interesados.
En nuestro caso, los que trabajamos en la producción de nuevos diseñadores, tenemos que elaborar una estrategia al respecto.
No basta con decir, comentar, incluso incluir alguna materia al respecto de la sostenibilidad. Nuestras facultades deberían proponer líneas de acción adecuadas a los problemas presentes y futuros. En principio reconociéndolos y a continuación poniéndolos en el tablero para su discusión y proyecto.
Debemos volcarnos a un diseño “axiológico” perno no en términos de valor de aquello apetecible, sino en términos de cualidades. De hecho la sostenibilidad es un valor nuevo en términos de cualidad tanto de producto como de sociedad.
Podemos así plantearnos cómo debieran de modificarse o adaptarse los planes de estudio, en el caso que me compete el de Diseño Industrial. Como generar un diseñador que se enmarque en esta sustentabilidad. Hay múltiples modos de pensar el tema pero me parece que en el pasado ha habido un par de ejemplos relevantes. Victor Papanek ha sostenido esta visión del diseño y la plasmó en su libro “Diseño para el mundo real”. El otro ejemplo que me parece pertinente citar es “Lo pequeño es hermoso” de Ernst Friedrich Schumacher.
Me sentiría muy conforme si estas jornadas producen como resultado un documento crítico del accionar actual en la región, con el cual poder abordar un trabajo conjunto para la inclusión de esta temática en los ámbitos académicos.
DI. Silvio Gadler.
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Envases con criterios sostenibles
Pareciera que fue hace mucho tiempo cuando el consumidor frente a los envases o embalajes centraba su atención en el “producto” que era contenido y protegido por éstos y no en la “imagen” que actualmente distrae tanto al consumidor.
Pareciera también que ahora es el envase el que a través de la imagen y la marca de referencia genera asociaciones emocionales o afectivas que son determinantes en la elección de un producto y no la calidad o funcionalidad del mismo.

Sin embargo, una de las fuerzas que ha mantenido y que mantiene a la especie sobre el planeta es el instinto de supervivencia y es por eso que a gran velocidad se aprende a considerar cómo podemos subsanar el enorme daño que produjo en términos medioambientales el irracional uso de los recursos materiales, la producción masiva de productos de poca duración y la resultante contaminación que tanto afecta la calidad de vida del ser humano.
Los hábitos consumistas desarrollados en el siglo pasado se cuestionan hoy en las sociedades mas evolucionadas e informadas, ya que están apremiadas por las implicancias del cambio climático global, la crisis energética y económica, sumada a la vulnerabilidad de la salud ante tantas sustancias contaminantes en agua, aire y suelo.
Volviendo al envase, vemos que cuanto mas se aleja el productor del consumidor mas necesario se hace el uso de envases que protejan y preserven las características organolépticas, nutricionales o funcionales de los contenidos, aún apelando a conservantes químicos, saborizantes, colorantes y otros aditivos que intentan disimular la desnaturalización sufrida en los procesos industriales.
En cambio se simplifica todo esto si la interacción entre el mundo de la producción y del consumo es mas directa, entonces, no hay que proteger tanto los productos y tampoco éstos deberán alterarse para soportar tanta intermediación.
Consideraciones referentes al tipo de envase desarrollado desde un diseño que contemple el impacto que éste producirá en el medioambiente son las que actualmente empiezan a marcar la “diferencia” entre una marca y otra, una empresa y otra en los países mas desarrollados.
Envases:
* Retornables vs. No retornables
* Reciclables vs. No reciclables
* Rellenables o reutilizables
* Criterios de selección y evitación de materiales
* Estrategias conceptuales de durabilidad, seguridad, etc
* Estrategias sobre el uso de las energías empleadas
* Estrategias publicitarias y de distribución
Son solo algunas de las consideraciones que se tiene en cuenta a la hora de diseñar un envase con criterios de sostenibilidad.
Ing. Laura Arias
Profesora de Ciencia y Tecnología de Materiales Universidad Católica
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El diseño en la cadena productiva
¿De qué manera puede el envase y el embalaje ayudar a mantener ventajas comparativas que permitan alcanzar, sostener y mejorar la posición de un producto en el entorno socio-económico?
El embalaje es el principal punto de relacionamiento y comunicación entre el consumidor, el producto y la marca. A través del embalaje la persona se identifica, escoge y usa el producto. A partir de esa experiencia, el consumidor juzga si le agrado o no.
El diseño del envase agrega valor a los productos desde el momento que se le otorga formas adecuadas, eficientes y necesarias al producto y a la expectativa misma del consumidor, un diseño adecuado posiciona correctamente el producto en el mercado.
Esas ventajas comparativas que otorga el diseño en los los productos son fácilmente perceptibles:
Practicidad: los envases se tornan en objetos pensados en el consumidor
Conveniencia: los productos generan mayor margen de ganancia para el productor y agrado de consumo en los usuarios.
Facilidad de uso: la ergonomía crea soluciones que amplían la gama de consumidores.
Confort en el uso: el producto pasa a poseer un valor de estimación por parte del público
Seguridad y protección al producto: el consumidor se siente seguro en el traslado y manipulación y el productor también.
A todos estos valores, se le puede sumar un grado de potenciamiento gracias al poder de comunicación que posee un diseño eficiente.
El diseño interactua sobre los valores emocionales del producto, que también acaba teniendo reflejos prácticos y bastantes objetivos como la percepción, identidad, personalidad y, principalmente, la finalidad de la marca.
Un diferencial competitivo
El consumidor paraguayo se ha vuelto más selectivo y competitivo, esto genera un número de productos muy similares, con la misma tecnología, el mismo precio, el mismo desempeño y las mismas funciones. Esas similitudes acaba por confundir al consumidor que normalmente tiene dificultades en percibir sutiles diferencias, el diseño de envases/embalajes y las estrategias de la marca pasan entonces a ser los grandes diferenciales de un producto al desarrollar el impacto visual necesario para su identificación en el punto de venta.
Estudios realizados en Sao Paulo el año pasado, por la Confederación Nacional de las Industrias, indican que el 75% de las empresas que invirtieron en diseño registraron aumentos en sus ventas, y 41% de estas empresas consiguieron también reducir sus costos. Pero lo mas importante es que no hay registro de ninguna empresa que haya invertido en diseño y haya tenido perdidas.
El consumidor prefiere un producto con buen diseño
La Asociación Brasilera de Embalajes constató que además de la practicidad y la economía, el consumidor actual busca una relación emocional con el producto de su preferencia. El consumidor espera ser seducido por el producto en el punto de venta.
La investigación demostró, además, que entre productos semejantes, el consumidor acaba casi siempre prefiriendo el que posee una presentación “más bonita”. El consumidor está dispuesto a experimentar una marca nueva si su packaging posee características como: prácticas, atrayente y que le trasmita algo. Estás características están directamente relacionadas con la valorización de la auto-estima del consumidor.
Soluciones para pequeñas, medianas y grandes empresas
No es nuevo que las grandes corporaciones y marcas de alta visibilidad invierten en imagen y obtienen resultados exponenciales en la conquista del consumidor, pero, más recientemente las PYMEs también percibieron que pueden y deben invertir en creatividad para poder ser competitivas, las industrias creativas no son un servicio de lujo, como muchos creen, por el contrario se trata de un servicio altamente especializado, que posee una óptima relación costo/beneficio y que puede ser facilmente incorporado al uso cotidiano. Sea una gran empresa, mediana o pequeña. En los puntos de ventas el consumidor es quien decide y en este punto el diseño marca una diferencia, pues a mismo tipo de producto el diseño agrega valor, nunca costo.
Lic. Osvaldo Olivera
Director Creativo, A4 Diseños
Diseñador especializado en Packaging
Profesor de la materia Tecnología de Productos
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